¿Y si a través de implantes magnéticos experimentásemos un sexto sentido?

Así lo explicaba Peyton Rowlands, un biohaker de Texas que se implantó un pequeño imán de neodimio en el dedo para sentir los campos electromagnéticos, al igual que muchos animales.

«Uno no siente que el dedo sea atraído por nada porque el imán es demasiado pequeño», explica. «Uno siente un leve zumbido una vez que se acerca a unos cuantos centímetros de prácticamente cualquier cosa por la cual circule electricidad».

En los últimos años son varios los artistas que están experimentando –  no sólo con la apariencia zoomórfica- sino para descubrir un mundo al que no pueden llegar los seres humanos; el mundo animal.

Lamagnetorrecepciónes la capacidad que tienen algunos seres vivos de detectar la dirección y sentido del campo magnético. Algunos de estos animales son las palomas mensajeras, algunas tortugas o las abejas entre otros.

Es así cómo el inquietante mundo animal inunda la curiosidad de estos artistas y los llevan a experimentar con injertos de imanes en sus dedos para intentar llegar a rozar la magnetorrecepción.

Fuente: BBC

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