Los imanes más potentes del mundo: del campo de la Tierra a los laboratorios

Fecha de revisión: 5 de noviembre de 2026

Una brújula cabe en la palma de la mano y responde al campo magnético de todo un planeta. En el extremo opuesto de la escala, algunos laboratorios construyen instalaciones capaces de generar campos cientos de miles de veces más intensos que el que medimos en la superficie terrestre.

En enero de 2026, investigadores de China anunciaron un avance: un imán totalmente superconductor alcanzó 35,6 teslas en una instalación científica de Pekín. Para entender qué significa esa cifra, primero necesitamos saber qué se está midiendo.

¿Qué mide un tesla?

El tesla, cuyo símbolo es T, es la unidad del Sistema Internacional utilizada para expresar la densidad de flujo magnético, una forma de cuantificar el campo magnético en un punto.

También se utiliza el gauss, especialmente en documentación magnética:

1 T = 10.000 gauss

Esto significa que 35,6 T equivalen a 356.000 gauss. El campo no tiene necesariamente el mismo valor en todos los puntos. Por eso, al comparar cifras debemos saber dónde se ha medido: en el centro de una instalación, sobre la superficie de un imán o a cierta distancia de él.

La Tierra como punto de referencia

El campo magnético terrestre varía según el lugar. Para hacernos una idea, podemos usar una referencia aproximada de 50 microteslas, equivalente a:

0,00005 T = 0,5 gauss

Si comparamos ese valor con los 35,6 T alcanzados en Pekín: 35,6 ÷ 0,00005 = 712.000. El campo medido en el centro de esa instalación era aproximadamente 712.000 veces mayor que el valor terrestre elegido para la comparación.

La cifra cambia si tomamos como referencia otro lugar de la Tierra. Además, comparar el campo local no significa comparar la capacidad total de la Tierra con la de una máquina: son sistemas de naturaleza y dimensiones muy diferentes.

El avance de China en 2026

El 24 de enero de 2026, una instalación de investigación de Pekín alcanzó 35,6 T con un imán totalmente superconductor. Según el Instituto de Física de la Academia China de Ciencias, dispone de una abertura útil de 35 milímetros en la que pueden situarse experimentos.

La instalación está diseñada para estudiar materiales y fenómenos físicos bajo campos muy intensos. Es una herramienta científica; no es un imán de neodimio como los que utilizamos para sujetar o montar piezas. Fuente: Instituto de Física de la Academia China de Ciencias.

Una carrera de tecnologías diferentes

Nuestra noticia original hablaba de un imán resistivo del laboratorio estadounidense MagLab. Desde entonces, los equipos de investigación han seguido avanzando:

AñoInstalaciónCampo comunicadoTecnología
2017MagLab, Estados Unidos41,4 TImán resistivo
2022Hefei, China45,22 TSistema híbrido
2024Hefei, China42,02 TImán resistivo
2025MagLab, Estados Unidos48,7 TBobina superconductora experimental dentro de un campo de fondo
2026Pekín, China35,6 TImán totalmente superconductor para investigación

No son cifras de la misma categoría. El tamaño del espacio útil, la tecnología empleada y la duración del campo importan tanto como el número de teslas.

Por ejemplo, los 48,7 T de MagLab se lograron colocando una pequeña bobina experimental dentro de otro imán. La bobina aportó 17,6 T a un campo de fondo de 31 T: el resultado fue un campo total de 48,7 T, no una pequeña bobina que alcanzara esa cifra por sí sola.

Fuentes: MagLab, 2017 · Academia China de Ciencias, 2024 · MagLab, 2025 · Academia China de Ciencias, 2026.

¿Qué diferencia hay entre un imán resistivo y uno superconductor?

Imán resistivo

La corriente eléctrica circula por conductores que presentan resistencia. Esa resistencia produce calor, de modo que la instalación necesita una alimentación eléctrica importante y un sistema de refrigeración.

El récord de 2017 de MagLab utilizaba una alimentación de 32 megavatios. Por tanto, decir que podía funcionar al máximo «todo el tiempo que se deseara», como afirmaba nuestra noticia anterior, era una simplificación incorrecta: su funcionamiento depende de los límites de la instalación, la refrigeración y el mantenimiento.

Imán superconductor

Emplea materiales que, bajo determinadas condiciones —entre ellas una temperatura suficientemente baja—, pueden conducir corriente sin resistencia eléctrica medible. Esto permite generar campos muy intensos, aunque el sistema sigue necesitando equipamiento de refrigeración, control y protección.

Sistema híbrido

Combina tecnologías. Por ejemplo, puede situar una parte resistiva dentro de un imán superconductor para sumar sus contribuciones al campo en la zona de ensayo. Fuente: CERN, superconductividad.

¿Y los campos pulsados?

Hasta ahora hemos hablado de campos que se mantienen durante un periodo de funcionamiento. Otra opción es generar un pulso: un campo muy intenso durante un tiempo breve.

En MagLab se han utilizado instalaciones de campo pulsado que alcanzan aproximadamente 100 T sin destruir el imán en cada disparo. No es la misma clase de funcionamiento que mantener un campo continuo para un experimento prolongado.

Por eso, cuando leemos «el imán más potente», conviene preguntar: ¿de qué tipo, durante cuánto tiempo y en qué espacio de trabajo? Fuente: MagLab, instalación de 100 T.

¿Qué diferencia hay con un imán de neodimio?

Un imán permanente de neodimio mantiene su magnetización por las propiedades y la estructura de su material. No necesita una corriente eléctrica continua para producir su campo.

Las grandes instalaciones de laboratorio utilizan sistemas diseñados para crear campos intensos en zonas controladas. Su tamaño, alimentación, refrigeración y finalidad son muy distintos de los de un imán comercial.

Tampoco debemos confundir teslas con kilogramos de sujeción:

  • Los teslas describen el campo magnético en un punto.
  • La fuerza de sujeción depende del conjunto y de las condiciones de ensayo.

Para una pieza de neodimio importan, entre otros factores, sus dimensiones y magnetización, el grosor y material de la superficie, la pintura, la distancia y la dirección de la carga. Por eso, una cifra de teslas no permite saber por sí sola cuántos kilos sujetará una aplicación real.

¿Para qué se necesitan campos tan intensos?

Estos laboratorios permiten estudiar cómo se comporta la materia en condiciones extremas: por ejemplo, materiales magnéticos, superconductores y fenómenos relacionados con los electrones.

El objetivo no es construir un imán de uso cotidiano más grande, sino disponer de una herramienta para observar y comprender propiedades que pueden ser difíciles de estudiar con campos menores.

Para profundizar: Información técnica sobre imanes · Uso y seguridad de los imanes

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